África (fem., sing.)

/ 2008 - 2010 Sala Santa Inés, Sevilla Comisariado: Lourdes Cirlot

Tres elementos primigenios que articulan el discurso de este proyecto. Proyecto-denuncia, donde desde el reconocimiento de la mujer africana se llega a la reivindicación en una pieza final (la instalación). Este discurso se materializa en piezas que parten de pintura sobre papel, videoinstalación, serie de fotografía y la instalación final. Ha formado parte de dos exposiciones individuales en 2009 y 2010.

«El agua como humedad, condición necesaria para que la Tierra sea fecundada; donde se materializan los rayos del sol (fuego), camino ascendente para que la humedad llegue al cielo. Allí habita el dios de agua Amma quien bajará a fecundar la Tierra. Los astros fueron amasados con barro. La Tierra fue modelada también con barro y del agua dada por el dios Amma recibió la vida. Es su fuerza vital. En la sangre, en las piedras, en los ríos, en los caminos existe esta fuerza ya que la humedad está en todas partes. También es condición en la mujer para poder engendrar. La mujer simbolizada por su matriz, la matriz convertida en objeto en la vasija. Así Amma creó el universo con la técnica del alfarero: la vasija como matriz se convierte entonces en símbolo del universo.»
Marcel Griaule, Dios de Agua

«Ayer pinté sobre las dunas al atardecer. Sola. Fussein dormitaba a una distancia prudente. A lo lejos, grupos de hombres charlaban entre risas tumbados en la arena. Un niño-hombre estudiaba en voz alta. Su voz parecía un rezo. Enfrente de mí, un camino rojo cruzaba como una brecha el desierto de arena ocre. Por ella pasaban mujeres y niños con vasijas en las cabezas. A veces camellos. De vez en cuando, un coche levantaba una nube blanca de polvo que borraba las lejanías y perfilaba los contornos. Me gustan sus siluetas sobre el paisaje difuso. La mujer permanece y la tierra se pierde. Aquí, cuando sopla el Harmatán la tierra casi se funde con la atmósfera. El polvo se levanta y coloniza el aire. La tierra vuela. El aire es tierra. La mujer se cubre de arena. La mujer es tierra. A mi alrededor, como con sordina, oía las voces profundas de los hombres que charlaban en la duna.»
Pilar Millán, Tumbuctú, enero 2008

«La alfarería nació en la fragua. La mujer del herrero puso a secar al sol un cuenco que había modelado a semejanza de las esferas del fuelle. Pero pensó que la masa no se endurecía con suficiente rapidez y puso el objeto cerca del fuego. Entonces observó que la tierra se cocía y se volvía dura; desde ese momento puso en el fuego los cuencos que modelaba.»
Griaule Marcel, Dios de agua

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